Se entra en el bosque cuando no se puede más. Cuando todo es estrecho y oprime y asfixia la expresión y la vida.
Se entra en el bosque para ser... lo que se sea. Lo que una es y ni siquiera sabe.
Se entra en el bosque para respirar con toda el alma, aunque haya que dejarse la piel en el lindero. Para entrar desnuda y sola y verdadera.
Para entrar, por fin.
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