Ella nunca había olvidado el cristal tántrico que, muchos años antes, regaló en un supuesto acto de "desapego".
Le dolió y le seguía doliendo.
El aprendizaje que obtuvo de aquél estúpido forzamiento de sí misma, fue nunca volver a dar más de lo que su corazón aprobase.
Decir "no" cuando era "no".
No hay comentarios:
Publicar un comentario