Cuando el imposible aviso resultó ser real, se sintió abrumada por la pequeñez y el miedo como nunca antes.
Era la tensión sostenida por días enteros de un esfuerzo inhumano. La contradicción entre el agradecimiento y el impulso instintivo de protegerse devolviendo el don.
Era el temor de Dios, al fin conocido.
La tremenda grandeza del misterio, desbordando a la criatura, haciéndola consciente de lo desvalido de su condición.
Era una gratitud infinita.
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